Femicidio en Los Polvorines: las denuncias ignoradas, la responsabilidad del Estado y una niña que sobrevivió al horror

El femicidio de Yolanda Raquel Cáceres, ocurrido en Los Polvorines durante la madrugada del jueves, no puede ser leído como un hecho aislado ni como un simple episodio policial más dentro de la estadística de violencia de género en Argentina.

Detrás de este crimen hay una historia que vuelve a repetirse con una crueldad insoportable: denuncias previas, alertas ignoradas, instituciones ausentes y un Estado que llega tarde, cuando la víctima ya está muerta.

Yolanda tenía 52 años. Fue asesinada dentro de su vivienda y el principal sospechoso es Esteban Lorenzo Amarilla, de 26 años, quien actualmente permanece prófugo y es intensamente buscado por la Policía bonaerense.

Pero la escena posterior al crimen es todavía más desgarradora.

La hija de la víctima, una niña de apenas 9 años, logró escapar de la vivienda bajo la lluvia para pedir ayuda a los vecinos luego de presenciar el horror. Según trascendió en la investigación, la menor relató que el acusado “le tapó la boca para que no gritara”. Horas después encontraría a su madre asesinada.

La imagen de una niña escapando sola en medio de la noche, aterrada, mojada y buscando ayuda mientras su madre yacía asesinada dentro de su casa debería conmover a toda la sociedad argentina.

Pero además debería obligar a preguntarnos algo mucho más profundo:
¿cuántos femicidios más podrían evitarse si la Justicia actuara a tiempo?

Porque según trascendió luego del crimen, Esteban Lorenzo Amarilla ya habría sido denunciado anteriormente por abuso sexual en la Fiscalía N°14 de San Martín.

Y allí aparece otra vez un patrón que se repite.

Una fiscalía cuestionada desde hace años por la desestimación y el manejo deficiente de denuncias de abuso sexual y violencia de género.

Una fiscalía cuyo nombre ya había quedado marcado tras el femicidio de Araceli Fulles.

En aquel caso, Darío Badaracco —posteriormente condenado por el crimen de Araceli— también acumulaba denuncias previas por abuso sexual que no avanzaron como debían. Incluso existían denuncias vinculadas a menores de edad que habrían sido desestimadas antes del femicidio.

Varios años después, la historia vuelve a repetirse.

Otra vez aparecen denuncias previas.

Otra vez una mujer termina asesinada.

Otra vez una niña queda atrapada en una escena de violencia extrema.

Otra vez el Estado parece reaccionar únicamente cuando ya no hay nada que reparar.

Y es necesario decirlo con claridad:
cuando una denuncia por abuso sexual o violencia de género es minimizada, archivada o desestimada sin investigación seria, las consecuencias pueden ser irreversibles.

No se trata solamente de expedientes.

No se trata de trámites burocráticos.

No se trata de “errores administrativos”.

Se trata de vidas humanas.

Cada denuncia ignorada deja a las víctimas expuestas frente a sus agresores. Cada causa archivada sin perspectiva de género puede transformarse en la antesala de un femicidio.

La violencia machista no comienza con el asesinato.

Empieza mucho antes.

Empieza cuando una mujer denuncia y no le creen.

Empieza cuando una víctima debe peregrinar por oficinas judiciales explicando una y otra vez lo que sufrió mientras del otro lado recibe indiferencia.

Empieza cuando el sistema judicial protege más las garantías del agresor que la vida de las mujeres y de las infancias.

Empieza cuando el Estado abandona.

Y cuando el Estado abandona, también es responsable.

Porque el femicidio no es únicamente responsabilidad individual del asesino material. También existe una responsabilidad institucional cuando hubo alertas previas y nadie actuó para prevenir.

Hoy Yolanda Cáceres está muerta.

Su hija quedó marcada de por vida por una escena imposible de olvidar.

Y el principal acusado continúa prófugo.

Por eso este caso no debe quedar reducido a un titular policial pasajero ni a una noticia más dentro del ciclo mediático.

La comunidad también tiene un rol fundamental.

La búsqueda de Esteban Lorenzo Amarilla continúa activa y cualquier información puede ser clave para lograr su detención.

Se solicita a toda persona que pueda aportar datos sobre su paradero que se comunique inmediatamente al 911 o a la dependencia policial más cercana. Compartir la imagen del prófugo, difundir la búsqueda y colaborar con información puede ser determinante para evitar una nueva tragedia.

Porque cuando un presunto femicida permanece prófugo, toda la sociedad está en riesgo.

Y porque ninguna niña debería volver a escapar sola bajo la lluvia después de ver asesinada a su madre.

BÚSQUEDA DE PARADERO

ESTEBAN LORENZO AMARILLA

  • Edad: 26 años
  • Zona: Los Polvorines – Malvinas Argentinas
  • Sospechoso por el femicidio de Yolanda Raquel Cáceres

Ante cualquier información sobre su ubicación:

  • Comunicarse al 911
  • Acercarse a la comisaría más cercana
  • No intervenir personalmente ni intentar retenerlo

Difundir también es ayudar.

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