Diputados frenó el ajuste contra el Garrahan y las universidades: rechazó los vetos y el pueblo lo celebró en la calle

En una sesión histórica de la Cámara de Diputados, la oposición le dio un duro golpe al oficialismo: por amplia mayoría rechazó los vetos presidenciales a la Ley de Emergencia en Pediatría (conocida como Ley Garrahan) y a la Ley de Financiamiento Universitario. Con 181 votos a favor, 60 en contra (y 1 abstención) se tumbó el veto a la emergencia pediátrica; y con 174 votos a favor y 67 en contra (2 abstenciones) se hizo lo propio con el financiamiento universitario. Ambas votaciones superaron holgadamente el quórum de dos tercios exigido para insistir con las leyes. El resultado significó una victoria para los médicos, pacientes, universidades y comunidades educativas que vienen sufriendo los ataques del gobierno. Ahora las “insistencias” parlamentarias pasarán al Senado: de confirmarse allí con mayoría especial, Milei quedará obligado a promulgar las normas pese a su rechazo inicial. (De no mediar esa segunda aprobación en el Senado, los vetos quedarían firmes.)

Qué dicen las leyes y sus beneficios

  • Emergencia Pediátrica: declara por 1 año el “estado de emergencia sanitaria” en salud pediátrica. Reconoce al Hospital Garrahan como centro de referencia nacional y asigna recursos prioritarios para insumos, infraestructura y recomposición salarial de todo el personal de salud infantil según la inflación. Además, exonera a esos trabajadores del Impuesto a las Ganancias por guardias y actividades críticas, y crea una comisión de seguimiento con participación del Congreso, el Ministerio de Salud y sociedades científicas. En la práctica, garantiza fondos extraordinarios para que el Garrahan (y otros hospitales pediátricos) puedan comprar medicamentos y equipamiento faltante, y blinda los ingresos de médicos y enfermeros frente a la inflación. Cabe destacar que detrás de los recortes en materia que realiza el gobierno, está en riesgo la vida de miles de pacientes infantiles.
  • Financiamiento Universitario: obliga al Poder Ejecutivo a actualizar automáticamente el presupuesto de las universidades públicas según la inflación desde enero de 2025. La ley establece ajustes trimestrales de gastos de funcionamiento (incluyendo hospitales universitarios y partidas de ciencia y tecnología) y una recomposición salarial inicial del 40,8% para docentes y no docentes, con subas mensuales atadas al IPC. También prevé mayores becas Progresar, Belgrano y Enfermería y control externo de la AGN. En resumen, garantiza financiamiento real para universidades, protegiendo la gratuidad y la investigación. Antes, Milei había dejado los sueldos y gastos académicos congelados; con esta ley, se reabren paritarias universitarias y se procura recuperar el poder adquisitivo perdido.

Derechos sociales en juego y consecuencias de los vetos

Estas dos leyes tocan derechos constitucionales básicos: salud y educación. Es importante destacar que rechazar los vetos es defender derechos, mientras que aceptarlos sería un retroceso. Los senadores y diputados que impulsaron las leyes advirtieron que los vetos representan un retroceso en materia de derechos, especialmente en salud y educación”. Axel Kicillof sintetizó el sentir popular en la marcha de esta tarde: “las universidades no se venden, los hospitales no se desfinancian y los derechos no se negocian”.

Si los vetos se confirmaran, las consecuencias serían graves:

  • Sin la Ley Garrahan, el Hospital pediátrico más importante del país seguiría con presupuestos congelados. Ya hoy está pasando por la peor situación de su historia, según alertan sus trabajadores. No habría recursos frescos para medicamentos, equipamiento ni residencias médicas, y los salarios seguirían sin recomposición real. Esto podría derivar en cortes de guardias, desabastecimiento de medicinas y fuga de profesionales, empeorando la crisis sanitaria infantil.
  • Sin la Ley Universitaria, las universidades públicas quedarían sujetas a recortes: no habría actualización inflacionaria automática ni paritarias abiertas. Esto implicaría ajustar la calidad educativa con presupuestos fijos, reducir becas y postergar aumentos salariales. Universidades y científicos advertían que los vetos iban contra el “equilibrio” del sistema educativo y científico, desprotegiendo estudiantes y docentes. En suma, ambos vetos quitarían garantías legales para sostener salud y educación pública; una parte esencial del contrato social.

Movilización social y apoyo político

La batalla legislativa estuvo acompañada por una movilización masiva en todo el país. Desde temprano hubo actos en plazas y cortes en rutas: médicos y personal del Hospital Garrahan iniciaron un paro de 24 horas y luego marcharon junto a estudiantes y docentes. En la plaza frente al Congreso confluyeron miles de estudiantes, docentes, trabajadores de la salud y organizaciones sociales en defensa del financiamiento universitario y la pediatría. Participaron agrupaciones estudiantiles, sindicatos (ATE, CGT, CTA), dirigentes y otros sectores sociales y del campo popular.

El ambiente de la movilización: estudiantes y otros manifestantes portaron carteles reivindicando la educación pública (MDZ). Como dijo la presidenta del sindicato de técnicos del Garrahan, Norma Lezana, esta era una jornada “histórica” de lucha “en defensa de este querido hospital”, convencidos de que “esta ley tiene el consenso social” y que los diputados deben votar para “no darnos la espalda”.

Próximos pasos: el Senado decidirá el desenlace

Pese a la victoria en Diputados, falta la instancia final en la Cámara alta. Para dejar sin efecto los vetos Milei, el Senado deberá insistir con ambas leyes con dos tercios de los votos. Se cree que, a la luz de los últimos hechos, el gobierno difícilmente logre frenar la aprobación definitiva. Si los senadores replican el resultado de Diputados, el Poder Ejecutivo quedará obligado a promulgar ambas normas. De esta manera, el Congreso impondría su voluntad por sobre los vetos presidenciales como ya sucedió con Discapacidad. De lograrlo, el golpe legislativo de hoy habrá garantizado fondos concretos para la salud infantil y la educación superior, mientras que convalidar los vetos significaría un recorte en derechos y recursos para estas áreas fundamentales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *