La reforma laboral aún no es ley, es un proyecto que el presidente Javier Milei envió al Congreso para que sea tratado en sesiones extraordinarias. El gobierno insiste en que busca “modernizar” las normas, pero de aprobarse recortaría derechos de los trabajadores. A continuación explicamos en forma sencilla qué cambiaría la reforma y cuánto perderías como trabajador.
Cambios principales que propone la reforma
- Indemnización por despido: Seguirías cobrando 1 mes de sueldo por año trabajado (más el proporcional por fracción de año), como ahora. La diferencia es que ese cálculo solo tomaría en cuenta tu sueldo “normal” de cada mes; ya no incluiría el aguinaldo ni las vacaciones ni otros adicionales que hoy suman al cálculo. Además, la reforma pone un tope máximo de 10 sueldos de indemnización (antes no había límite). Se autoriza también que el pago se pueda hacer en hasta 12 cuotas mensuales, lo que en la práctica significa que muchos cobrarían menos al recibirlo en partes y con inflación.
- Vacaciones: En lugar de tomarte todos los días juntos, la reforma permite que las partes acuerden tus vacaciones en “pedazos” de mínimo 7 días. Antes se te daban casi siempre de corrido, casi siempre en verano. Ahora podrías ir a la playa una semana, luego volver al trabajo, y otra vez parar, según decidan tus jefes. Solo garantiza que te den un verano completo cada tres años. Esto reduce tu descanso continuo de verano.
- Horario de trabajo: Se crea un “banco de horas”. Eso significa que las horas extra trabajadas se guardan como saldo para que después te den días libres o jornadas más cortas. En la ley actual, las horas extra se pagan con un plus (50% más en días hábiles, 100% los fines de semana), pero la reforma suma la opción de acumularlas en un banco. Además, permite extender la jornada hasta 12 horas diarias (con acuerdo mutuo entre trabajador y empresa), cuando hoy el tope legal es de 8 horas. Esto quiere decir que podrías trabajar más horas en un día y compensarlo en otro, si el empleador lo acepta.
- Pago de salarios: El proyecto autoriza pagar tu sueldo en dólares u otra moneda extranjera y depositarlo en billeteras virtuales. También habilita que parte de tus ingresos sean “variables” (bonos o premios) ligados a metas de productividad. En términos sencillos, el empleador podría ofrecerte un sueldo base menor y darte un extra por cumplir objetivos individuales.
- Derecho a huelga y servicios esenciales: La reforma amplía la lista de “servicios esenciales” que deben seguir funcionando durante un paro. Incluiría educación en todos los niveles, comunicaciones, aeropuertos, aduanas, transporte de carga y pasajeros, producción de medicamentos, bancos, comercios electrónicos y muchos otros. En esos casos la ley obligaría a cubrir al menos el 75% del trabajo normal (y en otras actividades “trascendentales” mínimo 50%), para que no se paralice todo. Esto limita el poder de una huelga. Además, tipifica como faltas muy graves hacer piquetes o bloqueos en fábricas.
- Regulaciones sindicales: La reforma cambia reglas internas de los sindicatos. Exige que las asambleas y congresos gremiales dentro de las empresas tengan permiso del empleador (horario, lugar y duración). Peor aún, el tiempo que estés en asamblea no lo cobrarías como jornada laboral. Antes, cualquier trabajador podía parar y hacer asamblea por un tiempo razonable sin perder su salario; con la reforma dejarías de percibirlo durante esas reuniones. También elimina la vigencia automática (“ultraactividad”) de los convenios colectivos: una vez que expire el acuerdo gremial, dejaría de aplicarse hasta que se firme uno nuevo. Además, da prioridad a convenios por empresa (acuerdos propios de cada compañía) sobre los convenios de rama o nacionales. Como resumen, obliga a negociar más mano a mano con tu patrón y menos por sindicato, lo que los expertos dicen debilita el poder de los gremios. Por ejemplo, si un sindicato negociaba un buen convenio nacional, con la reforma una empresa individual podría imponer uno con menos beneficios y ese prevalecería sobre el acuerdo gremial . También se eliminaría el descuento obligatorio de la cuota sindical a no afiliados (solo se podrá descontar si el trabajador lo autoriza), recortando así los ingresos de los sindicatos.
¿Cuánto podrías perder con la reforma? (Ejemplos)
- Ejemplo con sueldos grandes: Un trabajador que gane $1.000.000 por mes y tenga 3,5 años de antigüedad recibiría, según un cálculo, $3.500.000 de indemnización con la nueva fórmula Eso equivale a multiplicar 1 mes × 3,5 años. Es importante notar que esa cifra no incluye el aguinaldo ni las vacaciones –antes esos extras sumaban al pago. En la ley actual esa misma persona cobraría mucho más porque se toma el mejor sueldo (que incluye aguinaldo/bonos) para hacer el cálculo. Con la reforma, solo se multiplicaría por 3,5, por lo que ya pierde todo lo que se recibía por aguinaldo y vacaciones.
- Con antigüedad alta: se calcula que la diferencia crece con los años. Por ejemplo, un trabajador con 20 años de servicio cobraría solo la mitad de lo que percibiría hoy por indemnización. Y si tiene unos 30 años trabajados, con la reforma cobraría poco más de un tercio de la indemnización actual. Esto se debe al tope de 10 sueldos y a excluir extras: sin la reforma, 30 años significan ~30 meses de sueldo (más aguinaldo/vacaciones), pero con la reforma hay un límite a 10 meses y no se suman los pagos extra.
- Pequeña antigüedad: Incluso con pocos años de trabajo se notaría: aunque el coeficiente sigue siendo “1 mes por año”, igual se quitan aguinaldo y vacaciones. Así, un trabajador de 5 o 10 años perdería el equivalente a un mes extra por cada 12 trabajados. En números redondos, se estima que en general la indemnización podría quedar hasta un 30% menor que la de hoy. (Por ejemplo, si hoy cobrarías 10 sueldos por 10 años, con la reforma tal vez recibirías 7, sin contar aguinaldo ni licencias).
Estos ejemplos ilustran que, en la práctica, los trabajadores cobrarían mucho menos por despido bajo la nueva ley. Los números concretos dependen del sueldo y la antigüedad de cada quien, pero la tendencia es clara: recortes de indemnización. Además, la posibilidad de pagar en cuotas y el mayor período de prueba (6 meses para empleados domésticos) encarece aún más el despido en términos reales.
En conclusión y como advertencia final
En conjunto, la reforma laboral busca abaratar costos de las empresas, pero a costa de tus derechos como trabajador. Con estos cambios pagarían menos dinero al despedirte (recortar indemnizaciones hasta en un tercio para los muy antiguos), podrías trabajar más horas (hasta 12 diarias) con menos pago extra, y descansarías menos (vacaciones en tramos de 7 días). También se dificulta negociar colectivamente: ahora el empleador tiene más herramientas (convenios por empresa) y los sindicatos se ven obligados a pedir permiso para reunirse. Como resultado, muchos analistas y sindicatos advierten que esto “debilita el poder de los trabajadores”.
En resumen, si se aprueba la reforma tú perderías dinero y derechos. Perderías parte del aguinaldo y vacaciones que se suman hoy a la indemnización, tendrías menos protección frente a despidos y no podrías hacer paro con toda la fuerza que tienes ahora (se exigirían quórums altos de trabajadores). La reforma reduce los gastos de las empresas (baja cargas sociales para financiar el fondo de cese) y los críticos dicen que eso beneficia al sector empresario.
Dado lo anterior, es importante que conozcas estos cambios. Por ahora no son ley, pero el gobierno intenta aprobar el proyecto. Si saliera, afectaría tu salario y tu forma de trabajar día a día. Por eso varios sindicatos ya están movilizados para defender los derechos adquiridos. Esta reforma puede parecer técnica en los papeles, pero en la práctica significaría un recorte real de tus derechos laborales.
