Día de la Niñez: una infancia en jaque

El “Día de las infancias” contrasta hoy con cifras que conmueven y denuncian. En Argentina, más de la mitad de la niñez vive en la precariedad: en la primera mitad de 2024 más del 66% de los menores de 14 años estaba en hogares pobres, lo que equivale a más de 7 millones de chicos. UNICEF reporta que esa tasa bajó al 52,7% en el segundo semestre, pero aun así significa que una de cada dos infancias vive en la pobreza.

La ayuda social como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las asignaciones familiares alivian parte del problema: evitaron que más de un millón de chicos cayera en la indigencia en 2024. Sin embargo, las carencias persisten: la violencia doméstica afecta al 59% de los chicos (42% sufre castigo físico) y en los últimos diez años se registraron al menos 120 infanticidios cometidos por sus propios padres. La violencia de género también deja huellas: desde 2003 casi mil niños quedaron huérfanos porque sus madres fueron asesinadas en femicidios.

Escuela pública: esperanza formal y vacíos reales

La educación, consagrada como derecho, sufre recortes y precarización. Hoy asiste al secundario el 94% de los adolescentes y casi la totalidad de los niños concurre a la primaria. Pero las cifras esconden desigualdades: mientras muchos colegios estatales carecen de recursos, otros sectores privados concentran a los pocos alumnos con posibilidades económicas.

El panorama docente se agrava con salarios atrasados y contratos inestables. Además, programas de inclusión como el Plan Nacional de Primera Infancia sufrieron recortes de hasta el 50% en 2024. Esto golpea fuerte a los sectores más vulnerables, en especial en zonas rurales, donde miles de niños quedan fuera de la educación inicial.

Comunidades originarias: invisibilidad y rezago

La niñez indígena padece una doble marginación. Aunque casi un millón de argentinos se reconoce descendiente de pueblos originarios, unos 25.000 niños indígenas están directamente fuera del sistema educativo. La asistencia escolar primaria es casi universal, pero en la secundaria cae al 88%.

A esto se suma la falta de acceso a la tierra y el incumplimiento de la educación intercultural bilingüe: el 89% de los niños indígenas escolarizados no recibe enseñanza en su lengua, y el analfabetismo duplica el promedio nacional.

Violencia, trata y desapariciones

Tres de cada diez víctimas de violencia de género en la Ciudad de Buenos Aires son niños o adolescentes. El abuso sexual infantil es alarmante: en un solo año se registraron más de 3.200 denuncias de menores víctimas, la mayoría niñas y adolescentes.

La trata de personas también golpea: entre 2020 y 2023 se rescataron más de 5.000 personas, muchas de ellas menores de edad. En 2024, un operativo liberó a 70 chicos explotados, cuatro de ellos en situaciones de abuso sexual.

A esto se suman las desapariciones: cada día se denuncian entre 4 y 5 menores desaparecidos en el país, lo que representa unos 1.200 por año. Al cierre de 2024 aún había casi un centenar de chicos que seguían sin aparecer.

Discurso oficial versus derechos consagrados

El desdén hacia la infancia se refleja también en el discurso presidencial. Javier Milei llegó a comparar al Estado con “un pedófilo en el jardín de infantes con los nenes encadenados y bañados en vaselina”. En un acto escolar, mientras dos adolescentes se desmayaban, se rió y dijo: “¿Otro más? Sí, los nombro y son infalibles”. Además, insultó públicamente a Ian Moche, un niño con autismo de 12 años que defendía los derechos de las personas con discapacidad, llamándolo “kuka” en redes sociales.

Estos ejemplos muestran un perfil oficial poco empático y hasta hostil con los más vulnerables, justo cuando la ley argentina prohíbe cualquier trato inhumano o discriminatorio contra los niños.

Leyes nacionales e internacionales incumplidas

Los derechos de la infancia están protegidos en la Constitución y en leyes específicas como la Ley 26.061 de Protección Integral, la Ley de Educación Nacional y la Convención sobre los Derechos del Niño. Sin embargo, los hechos muestran incumplimientos: el Estado desfinancia educación y salud, recorta programas sociales y no garantiza igualdad de oportunidades.

Informes de UNICEF y de organismos regionales han advertido que la Argentina está incumpliendo con la obligación de asegurar el interés superior del niño, principio básico del derecho internacional.

Este Día de las infancias exige más que regalos: pide un examen crítico de la situación real de millones de niños, niñas, niñes y adolescentes. No todas las infancias son felices; muchas viven en pobreza, violencia y abandono. La responsabilidad del Estado está clara en las leyes y tratados, pero choca contra los ajustes, la desidia y los discursos oficiales que naturalizan la crueldad.

Alzar la voz, exigir inversión educativa y sanitaria, y construir un país donde ningún derecho quede vacío, es hoy el mejor homenaje a las niñeces y adolescencias.

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