El jueves 2 de octubre el Senado de la Nación dio luz verde al financiamiento de las universidades nacionales y al apoyo presupuestario al Hospital Garrahan, al rechazar los vetos presidenciales. La Cámara alta ratificó las leyes originales sobre financiamiento universitario y emergencia pediátrica (que tiene foco en el Garrahan). Esto significa que, tras haber sido aprobadas en agosto y vetadas en septiembre, ambas normas “se convertirán en ley” obligando al Gobierno a promulgarlas.
¿Qué establecen las leyes? La Ley de Financiamiento Universitario fue propuesta por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y busca garantizar un presupuesto mínimo para las universidades. Actualiza las partidas presupuestarias según la inflación acumulada de 2023-2024 y exige recomponer los salarios docentes desde diciembre de 2023. Por ejemplo, establece un piso del 0,8% del PBI dedicado a la educación superior, con actualizaciones periódicas por Índice de Precios al Consumidor. Por su parte, la Ley de Emergencia Pediátrica declara la emergencia en salud infantil por dos años. Prioriza la asignación inmediata de recursos para insumos médicos, infraestructura, medicamentos y vacunas para atención pediátrica, y garantiza la recomposición de salarios del personal de salud pediátrico (asistencial y no asistencial) y de los residentes médicos, llevándolos al nivel de noviembre de 2023. En la práctica, estas normas aseguran fondos extraordinarios para el Garrahan y otras instituciones pediátricas, además de abrir paritarias y reforzar salarios en la salud y en las universidades.
¿Cómo votó cada bloque?
En el Senado se impuso la amplia mayoría opositora. El bloque oficialista La Libertad Avanza (Milei) quedó aislado: todos sus senadores votaron en contra de insistir ambas leyes. En detalle, el proyecto de emergencia pediátrica se aprobó con 59 votos a favor y 7 en contra, y el de financiamiento universitario con 58 a favor, 7 en contra y 4 abstenciones. Los únicos votos negativos provinieron de legisladores de Milei; en cambio, los partidos de la oposición (Unión por la Patria, UCR, PRO, coaliciones provinciales, etc.) sumaron los 2/3 necesarios.
- Emergencia pediátrica: 59 votos afirmativos y 7 negativos (todos opositores a Milei apoyaron la ley).
- Financiamiento universitario: 58 afirmativos, 7 negativos y 4 abstenciones.
- Los legisladores en contra fueron los senadores de La Libertad Avanza; quienes se abstuvieron fueron tres del PRO (Alfredo de Angeli, Victoria Huala y Martín Goerling) en ambas votaciones, y la radical Carolina Losada sólo en la ley universitaria.
En la Cámara de Diputados (sesión del 17/9) también la oposición había superado el quórum necesario: 181-60-1 a favor de insistir con la emergencia pediátrica y 174-62-2 en el caso universitario. De este modo, el Congreso completo – diputad@s y senador@s – confirmó la vigencia de ambas normas.
¿Por qué es importante esta victoria legislativa?
Estas leyes protegen derechos fundamentales: acceso a la educación pública y salud infantil. Garantizar financiamiento adecuado a las universidades y al Hospital Garrahan es clave en un contexto de fuertes recortes presupuestarios. La crítica central es al modelo de austeridad de Milei, que ha recortado abruptamente recursos en educación y salud. Por ejemplo, en apenas dos años la inversión pública en universidades bajó del 0,718% al 0,5% del PBI, y los gremios universitarios denuncian un “desfinanciamiento atroz” de las instituciones académicas. En el Garrahan, médicos y técnicos vienen reclamando desde hace meses mejoras salariales, pues aseguran que “no hubo aumento de partidas presupuestarias” y que “perdimos un 70% de poder adquisitivo” desde 2023. Las leyes aprobadas buscan entonces cubrir ese vacío: actualizan los presupuestos según la inflación y recomponen sueldos, frenando la pérdida real de salario docente y médico.
La sesión también puso en debate la justificación oficial: el Gobierno argumentó que no puede gastar más porque “no hay plata” y que prioriza el equilibrio fiscal. Los opositores respondieron que, en su ideario, Milei “jamás habla de salud ni de educación” y consideraron que la discusión dejó de ser puramente técnica o contable para ser *“política y moral”*. En otras palabras, destacaron que la verdadera discusión era si se cortan recursos a sectores esenciales.
Los medios coinciden en que estas leyes fueron pensadas para compensar el “ajuste brutal” presupuestario en curso. El diario El Economista (AFP) explica que las normas “actualizan el presupuesto universitario según la inflación” y “declaran una emergencia en pediatría” que garantiza fondos al Hospital Garrahan. Por su parte, los protagonistas – gremios de salud y educación – convocaron a la sociedad a apoyar que “el Garrahan y la Universidad no se veten”. En suma, la aprobación legislativa abre un respiro: obliga al gobierno a destinar recursos urgentes a la educación pública y a la salud infantil, dos áreas golpeadas por las políticas de Milei. Como señala el propio Congreso, se trata de normas “vitales para el país” que ahora deberán cumplirse.
Queda claro que el Senado impuso una mayoría calificada para frenar los recortes de Milei en estas áreas. La Casa Rosada está ahora obligada a promulgar ambas leyes. El rechazo a los vetos no sólo protege recursos clave para universidades y el Garrahan, sino que también marca un nuevo revés político para el oficialismo y sus políticas de desfinanciamiento. En definitiva, las leyes vuelven a ser vigentes y refuerzan la presión social para que el gobierno invierta en educación y salud, en lugar de profundizar el ajuste.
