Más de 100 personas murieron en Argentina por fentanilo contaminado. Lo que debería ser un calmante en hospitales terminó siendo veneno. El problema no es solo del laboratorio: es consecuencia de la política de desregulación del gobierno de Javier Milei, que dejó al Estado sin control sobre lo que consumimos.
Qué pasó
Se repartieron más de 300.000 ampollas de fentanilo a hospitales. Miles de pacientes recibieron inyecciones contaminadas con bacterias peligrosas. El resultado: muertes evitables y familias destrozadas.
Los laboratorios implicados -HLB Pharma y Ramallo- tienen vínculos con Ariel García Furfaro, empresario del sector. Ya habían tenido sanciones por fallas, pero siguieron operando.
Qué cambió con Milei
Con el DNU 70/2023 y la llamada Ley Bases, el gobierno quitó leyes que protegían a consumidores y pacientes. Entre ellas:
- Ley de Abastecimiento y Ley de Góndolas, que controlaban precios y abusos de mercado.
- Controles de importación y producción, que aseguraban trazabilidad y calidad.
- Se achicó el rol de la ANMAT, el organismo que debería controlar que los medicamentos no sean peligrosos.
El resultado: empresas más libres para hacer negocios, y ciudadanos más expuestos a riesgos.
Quiénes se benefician
La desregulación no fue neutra. Según distintos informes, los principales ganadores son:
- Empresas energéticas y financieras, que tuvieron ganancias récord.
- Laboratorios y grandes exportadores, que ahora invierten con menos impuestos y menos controles.
- Especuladores financieros, que aprovechan un mercado sin regulaciones.
Mientras tanto, los jubilados, trabajadores y pacientes son los que pagan los costos con su bolsillo y, en el caso del fentanilo, con su vida.
Qué leyes se incumplen
- Derecho a la salud: la Constitución y los tratados internacionales obligan al Estado a garantizar medicamentos seguros.
- Ley 16.463 y 17.132: exigen trazabilidad y control de sustancias peligrosas.
- Ley 26.529: protege los derechos del paciente a recibir atención segura.
Nada de eso se cumplió. La desidia y la falta de control son políticas de Estado bajo el modelo Milei.
En definitiva, el fentanilo contaminado no fue un accidente: es la consecuencia de un gobierno que debilitó al Estado y liberó a los grandes grupos económicos. La desregulación llenó los bolsillos de unos pocos y dejó al pueblo sin defensa.
La salud no puede estar en manos del mercado. O se recupera el control estatal o estas tragedias seguirán repitiéndose.
